
México puede ser refugio para inversionistas
Bloomberg – En un año marcado por elecciones presidenciales en Brasil, Colombia y Perú, México se destaca como refugio regional gracias a su solidez cambiaria y cercanía con EE.UU. Pero no está exento de riesgos estructurales.
Con la cercanía de un ciclo electoral intenso en América del Sur, marcado por elecciones presidenciales en Brasil, Colombia y Perú, varios inversionistas e instituciones han comenzado a reevaluar el riesgo país en la región. En contraste con esa volatilidad proyectada, México ofrece una condición inusual: estabilidad política relativa en un año sin elecciones federales.
Esa combinación de continuidad institucional, integración comercial que mantiene con Estados Unidos y una composición bursátil menos expuesta a commodities coloca al país como un candidato natural para capturar flujos regionales en busca de cobertura ante turbulencias políticas.
A diferencia de las bolsas andinas o de la brasileña, la plaza mexicana no está condicionada por debates electorales, si bien enfrenta sus propios desafíos estructurales: el principal factor de riesgo identificado por los analistas es la revisión del T-MEC programada para julio de 2026. No obstante, en términos comparativos, ese proceso aparece como una fuente de incertidumbre acotada frente a las presiones electorales en Sudamérica.
«México parece un refugio regional para el capital que busca políticas estables y liquidez», aseguran los analistas de Bloomberg Intelligence. Andrés Cardona, analista de Citi, recordó que México es uno de los mercados importantes de la región que no enfrenta una elección en 2026, al igual que Chile y Argentina. «Estos tres mercados sí deberían de tener menor volatilidad frente a los países que sí tienen eventos políticos relevantes».
La ausencia de catalizadores internos negativos y el diferencial de tasas frente a otras economías emergentes han contribuido a una reevaluación de activos mexicanos en renta variable. Sin embargo, los analistas insisten en que estabilidad no implica necesariamente rentabilidad superior.
Janneth Quiroz, de Monex, señala que «en términos relativos, sí podría ofrecer mayor estabilidad, aunque no necesariamente mayor rendimiento». Esta distinción se vuelve clave para comprender el posicionamiento actual de fondos institucionales, pues mientras algunas estrategias buscan preservar valor ante escenarios de volatilidad política en América del Sur, otras buscan superar el rendimiento de los índices de referencia globales.
Desde JPMorgan (JPM), el enfoque se mantiene cauto y en sus proyecciones para este año mantuvieron «una postura neutral sobre las acciones mexicanas, equilibrando incertidumbres de corto plazo con una visión constructiva de largo plazo». El banco estadounidense espera un crecimiento del PIB de 1,3% en 2026 y un recorte fiscal gradual, pero identifica riesgos por inversión pública débil y posibles demoras en la renegociación comercial.
En un entorno global definido por tensiones geopolíticas y fragmentación comercial, el país destaca r su conectividad industrial y por su capacidad para absorber demanda desplazada desde Asia según los analistas de UBS, «las importaciones de Estados Unidos desde México han seguido aumentando incluso con un peso más fuerte, lo que refleja diferenciales arancelarios у una realineación continua de las cadenas de suministro».
La perspectiva macroeconómica para 2026, aunque moderada, se apoya en condiciones financieras más laxas, consumo resiliente y un eventual repunte en inversión si se aclaran las reglas del juego comercial. UBS concluyó que el valor del país como socio estratégico en sectores sensibles como electrónica, dispositivos médicos o manufactura de autopartes le otorga una relevancia singular en los portafolios de largo plazo.
Con información de Bloomberg